Las Drogas Más Alucinógenas

Hoy toca hablar de dos de las drogas más alucinógenas que existen: la primera es una peculiar mezcla de oxígeno y nitrógeno, y la segunda es el óxido de hidrógeno. Ambas son conocidas en la jerga de los consumidores como “aire” y “agua”, respectivamente.

Las dos son increíblemente adictivas y producen alucinaciones; tan intensas, que son inconcebibles para la mayoría de nosotros, los que no hemos probado estas poderosas drogas.

La primera sustancia, aire, es la más adictiva de las dos: basta una sola dosis para crear una dependencia permanente que obliga a repetir la administración de manera continua durante tiempo indefinido.

La segunda, agua, no exige al consumidor tanta entrega como el aire, pero eso no significa que sea mucho menos adictiva. Se sabe que los adictos al agua sólo pueden estar unos días sin consumirla; por otra parte, su consumo suele ser mucho más gratificante que el del aire, y los enganchados a esta sustancia describen la experiencia de su ingestión como “alivio de la sed”, “sensación de frescor en la garganta” y otras percepciones inusuales.

Quizás se pregunten ustedes a qué se refieren estas bizarras expresiones como “sed” y “garganta”. Efectivamente, se trata de delirios. Pero es que no hemos hablado aún de los poderosos efectos alucinógenos de esta sustancias, especialmente cuando están combinadas.

Los consumidores aseguran disponer durante su experiencia de, siempre según su jerga, “manos” que pueden “utilizar”, así como otros órganos llamados “ojos”, “orejas”, etc… con los que hacen lo que ellos llaman “ver colores”, “oír sonidos” y otras sensaciones que globalmente definen como “realidad”, dentro de la ocupan un “cuerpo” (!?).

Esta sensación de realidad es tan fuerte, aseguran los adictos, que te olvidas de toda experiencia cotidiana anterior y te sumerges completamente en ella. “Al final se acaba viviendo la situación con tanta normalidad que olvidas que se trata todo de una especie de milagro, te olvidas de que es todo absolutamente increíble”, nos asegura un adicto de años que no ha tenido reparos en realizar una entrevista con este medio a cambio de proteger su identidad.

Lo más curioso es que, dentro de la alucinación, que adquiere carácter permanente y estable, gran parte de los esfuerzos de los adictos no se concentran precisamente en la obtención de más aire y agua, sino en otras actividades incomprensibles para los no consumidores, como trabajar y dormir. “Dormir es… es como experimentar una realidad dentro de la realidad, un viaje dentro de un viaje”, según afirma nuestro entrevistado.

Del mismo modo nos ha aclarado que lo que coloca realmente es el aire: “Sí, el aire es fundamental para flipar; de hecho, si dejas de tomarlo aunque sea poco tiempo, adiós colocón. El agua simplemente sirve para que la experiencia dure lo más posible”.

Los que no conocemos los efectos de esta sustancia encontramos estas afirmaciones alocadas. Así parece confirmarlo el adicto entrevistado que, preguntado como describiría su experiencia de realidad declaró: “es el tripi más salvaje que puedes experimentar”.

Respecto a como se vive interiormente la dependencia a las sustancias, el mismo nos contesta: “Mientras estas allí sólo quieres que dure para siempre. De todos modos llega un momento en el que sencillamente no puedes seguir tomando más y entonces hablamos de ‘morir’. Pero bueno, se sobrelleva perfectamente. Quizás la primera vez no; pero luego te acostumbras”.

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