Los Androides

Llegaron hace 11.000 años. De Orión.

Parecían humanos, pero no lo eran, de ahí su nombre. Obviamente su forma original era otra, que nadie conoció ni conoce; pero, por algún motivo, decidieron adoptar forma humana, aunque no con total éxito. Su mirada era algo perdida, su tez como de cera, su sonrisa una mera mueca.

Poseían conocimientos superiores, y no tardaron en ser adorados por los humanos. Enseñaron a estos multitud de cosas que ignoraban, y otras muy misteriosas que los nativos no acababan de entender plenamente. Entre estas últimas, estaba la afirmación.

Los humanos de esa época no sabían afirmar, sólo sabían preguntar. Eran incapaces de pensar “Esto es pan”. Se decían “¿Es esto pan?” y a continuación “”. Afirmar implicaba un cambio mental tan profundo, que sólo unos pocos humanos llegaron a comprender este arte.

Algunos androides acabaron haciéndose muy poderosos; y como no tenían sentimientos, cayeron en el abuso y la prepotencia sobre los humanos, a los que acabaron esclavizando.

Un día, un grupo de estos se rebelaron y se dirigieron contra los androides armados con palos y piedras. Ellos no usaron la violencia, sino que los introdujeron, mediante engaños, en una cámara subterránea y, tras unos días, los rebeldes salieron a la superficie con la mirada perdida, la piel cérea, las sonrisas crispadas.

Cuando volvieron a sus casas, sus parientes y amigos apenas los reconocían. “¿Eres tú?”, preguntaban las mujeres a sus maridos transformados, y en vez de contestar “¿Soy yo? Sí”, decían “Soy yo”. Eran, pero no eran.

La indignación ante este acto de alienación provocó inmediatamente otra sublevación, pero los que se adhirieron a ella acabaron igual que los que habían protagonizado la primera.

El resto de humanos tuvo miedo, y como reacción, los más capaces adoptaron la expresión vacía y los movimientos rígidos, a fin de pasar desapercibidos. También adoptaron sus costumbres. Los más hábiles incluso eran capaces de hablar en afirmativo.

Con el tiempo, se hizo muy difícil distinguir a los humanos de los androides; y los que no conseguían imitarlos acabaron siendo perseguidos por los propios impostores, completamente embebidos en su papel, y asesinados a golpes.

Una noche los androides se fueron. Pero para entonces nadie se dio cuenta, ya que todos los humanos se comportaban como ellos.

¿Todo esto ocurrió de verdad?

Todo esto ocurrió de verdad.

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