Taller 3

A veces pasa la vida y las cosas van quedando atrás. Y no cosas pequeñas, sino cosas que fueron muy importantes en su momento y que han dejado una huella profunda, pero en las que apenas piensas.

Las raras ocasiones en las que tengo que pasar por mis viejas facultades (las de química y medicina de Oviedo) me siento alienígena, como si aquello no tuviera nada que ver conmigo. Y es mentira, más cuando casi puedo asegurar que conozco cada rincón de ambos edificios y a mucha de la gente que trabaja allí. Y todos los años que pasé allí metido, disgustos, alegrías, amores, desamores y centenares de personas distintas.

Pero todo eso quedó atrás. No pienso en ello. Quedan los efectos, todo lo que aprendí. Quizás ocurra también que hubo experiencias posteriores a esos años que me cambiaron profundamente, desde la base. En todo caso, la persona que estuvo allí ya no soy yo, está dentro de mí como el árbol joven está embutido dentro de los anillos del grande.

Y respecto a esto, debo hacer justicia.

Taller 3 puede que sea una de las influencias más grandes de mi vida, una de las mejores cosas que me ha pasado y puede que de esos raros sitios donde he llegado a ser totalmente feliz. También quedó atrás, y apenas pienso en ello… pero estoy en deuda. Y de eso va este escrito.

Ahora, ¿qué es Taller 3?

En 1981 tres chicas recién licenciadas presentaron un proyecto al ayuntamiento de Oviedo para crear una mini-escuela de arte para niños. Eran Bea, Cova y Marián. Daban Pintura, Dibujo y Cerámica. Una vez consiguieron el local, fueron por los colegios de la ciudad buscando mocosos para llenar la escuela. Yo tenía 8 años y me escogieron.

El concepto era totalmente radical: se pagaba una cantidad mínima al año, todo el material era gratuito (aunque de batalla) y en las clases reinaba una divertida anarquía autoorganizada, con un mínimo de disciplina garantizada.

Tras algunos cambios de local, Taller 3 creció con los años. Y yo con él. Obviamente se hizo más grande, más popular y pronto se extendió a grupos de edad más amplios y aparecieron otras actividades como Escultura, Teatro, Diseño Gráfico, Danza… Creo que menos por esta última (soy un patoso) pasé por todas. Llegó a tener tanto éxito, relativamente hablando, que en septiembre había hostias para apuntarse.

Obviamente nos juntábamos todo tipo de gente: en un mismo aula podían coexistir una horda de niños en mandilón gritones enzafarrándose con témperas, un ama de casa pintando un bodegón de frutas de cera a hidralux y un par de estudiantes pretenciosos grapando filtros de café a una cabeza de maniquí indefensa (encontrada en la basura). Todo en unos metros cuadrados.

Todos los años, a medida que se acerca junio, se organizaba (y se sigue organizando) un zafarrancho de unos dos meses de duración para realizar la exposición/actividad teatral (y a veces una extraña mezcla de los dos) de fin de curso.

Ni que decir tiene que el espíritu de dulce anarquía, libertad creativa, reciclaje de material y aprovechamiento extremo de recursos que en esos momento se vive no tiene parangón. Me río del surrealismo, del dadaísmo, de los activistas de viena y de la revolución de octubre al lado de lo que podía surgir finalmente. Aunque a veces los resultados (especialmente de la actuación) fueran totalmente inconexos, desmadrados o directamente atroces, en todo ello había un trasfondo, y hasta algún destello, sublime, delicioso, trascendental. Recuerdo una actuación a la que asistí hace unos años, ya como espectador, como uno de los tripis más salvajes de mi vida.

Pasé finalmente 17 años seguidos en Taller 3. Es parte íntegra de mí. Ahora me doy cuenta de que muchas cosas que tomaba como normales, como niño, en realidad eran revolucionarias en el sentido pedagógico.

Voet Cranf en Taller 3

Menda (vaya pintas), Pedro, Sonia (profe de Diseño) y Pablo en el aula de pintura del Taller 3, 13 de Mayo de 1992

 

Podría contar miles de anécdotas, mencionar docenas de nombres… pero lo único que debo decir de Taller 3 es, en primer lugar: gracias, y en segundo, que ha hecho más por el Arte, con mayúsculas, y los artistas de Asturias, que todas las demás retrospectivas grandiosas, celebraciones de aniversarios, subvenciones incontroladas y chorradas varias que se han realizado durante los 30 años que lleva funcionando. Toda una generación le debemos mucho.

Actualmente Taller 3 sigue existiendo, pero con el nombre de Escuela Municipal de Artes Plásticas de Oviedo. No tienen página web a la que remitiros, lo siento. Su local actual está situado en las instalaciones del Palacio de los Niños [C/ Pedro Masaveu s/n Parque de Invierno 33007 Oviedo – Asturias]. Sus plazos de apertura y actuaciones se suelen publicar en los periódicos regionales y en ocasiones mediante carteles.

1 comentario sobre “Taller 3

  1. fede el

    Anoche soñé, ¡qué revelador!,
    que veía un veloz cerdo volador.
    ¡Qué belleza!, ¡qué emoción!
    ¡Velocidad y tocino en perfecta unión!

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